viernes, 14 de octubre de 2011

LOS OJOS VERDES, Gustavo Adolfo Bécquer

Hace mucho tiempo que tenía ganas de escribir cualquier cosa con este título. Hoy, que se me ha presentado ocasión, lo he puesto con letras grandes en la primera cuartilla de papel, y luego he dejado a capricho volar la pluma.
Yo creo que he visto unos ojos como los que he pintado en esta leyenda. No sé si en sueños, pero yo los he visto. De seguro no los podré describir tal cual ellos eran: luminosos, transparentes como las gotas de la lluvia que se resbalan sobre las hojas de los árboles después de una tempestad de verano. De todos modos, cuento con la imaginación de mis lectores para hacerme comprender en este que pudiéramos llamar boceto de un cuadro que pintaré algún día.
I
-Herido va el ciervo..., herido va; no hay duda. Se ve el rastro de la sangre entre las zarzas del monte, y al saltar uno de esos lentiscos han flaqueado sus piernas... Nuestro joven señor comienza por donde otros acaban... En cuarenta años de montero no he visto mejor golpe... Pero, ¡por San Saturio, patrón de Soria!, cortadle el paso por esas carrascas, azuzad los perros, soplad en esas trompas hasta echar los hígados, y hundidle a los corceles una cuarta de hierro en los ijares: ¿no veis que se dirige hacia la fuente de los Álamos y si la salva antes de morir podemos darlo por perdido?
Las cuencas del Moncayo repitieron de eco en eco el bramido de las trompas, el latir de la jauría desencadenada, y las voces de los pajes resonaron con nueva furia, y el confuso tropel de hombres, caballos y perros, se dirigió al punto que Íñigo, el montero mayor de los marqueses de Almenar, señalara como el más a propósito para cortarle el paso a la res.
Pero todo fue inútil. Cuando el más ágil de los lebreles llegó a las carrascas, jadeante y cubiertas las fauces de espuma, ya el ciervo, rápido como una saeta, las había salvado de un solo brinco, perdiéndose entre los matorrales de una trocha que conducía a la fuente.
-¡Alto!... ¡Alto todo el mundo! -gritó Íñigo entonces-. Estaba de Dios que había de marcharse.
Y la cabalgata se detuvo, y enmudecieron las trompas, y los lebreles dejaron refunfuñando la pista a la voz de los cazadores.
En aquel momento, se reunía a la comitiva el héroe de la fiesta, Fernando de Argensola, el primogénito de Almenar.
-¿Qué haces? -exclamó, dirigiéndose a su montero, y en tanto, ya se pintaba el asombro en sus facciones, ya ardía la cólera en sus ojos-. ¿Qué haces, imbécil? Ves que la pieza está herida, que es la primera que cae por mi mano, y abandonas el rastro y la dejas perder para que vaya a morir en el fondo del bosque. ¿Crees acaso que he venido a matar ciervos para festines de lobos?
-Señor -murmuró Iñigo entre dientes-, es imposible pasar de este punto.
-¡Imposible! ¿Y por qué?
-Porque esa trocha -prosiguió el montero- conduce a la fuente de los Álamos; ¡la fuente de los Álamos, en cuyas aguas habita un espíritu del mal! El que osa enturbiar su corriente paga caro su atrevimiento. Ya la res habrá salvado sus márgenes. ¿Cómo la salvaréis vos sin atraer sobre vuestra cabeza alguna calamidad horrible? Los cazadores somos reyes del Moncayo, pero reyes que pagan un tributo. Fiera que se refugia en esta fuente misteriosa, pieza perdida.
-¡Pieza perdida! Primero perderé yo el señorío de mis padres, y primero perderé el ánima en manos de Satanás que permitir que se me escape ese ciervo, el único que ha herido mi venablo, la primicia de mis excursiones de cazador... ¿Lo ves?... ¿Lo ves?... Aún se distingue a intervalos desde aquí: las piernas le fallan, su carrera se acorta; déjame..., déjame; suelta esa brida o te revuelvo en el polvo... ¿Quién sabe si no le daré lugar para que llegue a la fuente? Y si llegase, al diablo ella, su limpidez y sus habitadores. ¡Sus, Relámpago!; ¡sus, caballo mío! Si lo alcanzas, mando engarzar los diamantes de mi joyel en tu serreta de oro.
Caballo y jinete partieron como un huracán. Íñigo los siguió con la vista hasta que se perdieron en la maleza; después volvió los ojos en derredor suyo; todos, como él, permanecían inmóviles y consternados.
El montero exclamó al fin:
-Señores, vosotros lo habéis visto; me he expuesto a morir entre los pies de su caballo por detenerlo. Yo he cumplido con mi deber. Con el diablo no sirven valentías. Hasta aquí llega el montero con su ballesta; de aquí en adelante, que pruebe a pasar el capellán con su hisopo.
II
-Tenéis la color quebrada; andáis mustio y sombrío. ¿Qué os sucede? Desde el día, que yo siempre tendré por funesto, en que llegasteis a la fuente de los Álamos en pos de la res herida, diríase que una mala bruja os ha encanijado con sus hechizos. Ya no vais a los montes precedido de la ruidosa jauría, ni el clamor de vuestras trompas despierta sus ecos. Solo con esas cavilaciones que os persiguen, todas las mañanas tomáis la ballesta para enderezaros a la espesura y permanecer en ella hasta que el sol se esconde. Y cuando la noche oscurece y volvéis pálido y fatigado al castillo, en balde busco en la bandolera los despojos de la caza. ¿Qué os ocupa tan largas horas lejos de los que más os quieren?
Mientras Iñigo hablaba, Fernando, absorto en sus ideas, sacaba maquinalmente astillas de su escaño de ébano con un cuchillo de monte.
Después de un largo silencio, que sólo interrumpía el chirrido de la hoja al resbalar sobre la pulimentada madera, el joven exclamó, dirigiéndose a su servidor, como si no hubiera escuchado una sola de sus palabras:
-Iñigo, tú que eres viejo, tú que conoces las guaridas del Moncayo, que has vivido en sus faldas persiguiendo a las fieras, y en tus errantes excursiones de cazador subiste más de una vez a su cumbre, dime: ¿has encontrado, por acaso, una mujer que vive entre sus rocas?
-¡Una mujer! -exclamó el montero con asombro y mirándole de hito en hito.
-Sí -dijo el joven-; es una cosa extraña lo que me sucede, muy extraña... Creí poder guardar ese secreto eternamente, pero ya no es posible, rebosa en mi corazón y asoma a mi semblante. Voy, pues, a revelártelo... Tú me ayudarás a desvanecer el misterio que envuelve a esa criatura que, al parecer, sólo para mí existe, pues nadie la conoce, ni la ha visto, ni puede dame razón de ella.
El montero, sin despegar los labios, arrastró su banquillo hasta colocarse junto al escaño de su señor, del que no apartaba un punto los espantados ojos. Éste, después de coordinar sus ideas, prosiguió así:
-Desde el día en que, a pesar de sus funestas predicciones, llegué a la fuente de los Álamos, y, atravesando sus aguas, recobré el ciervo que vuestra superstición hubiera dejado huir, se llenó mi alma del deseo de soledad.
"¿Tú no conoces aquel sitio? Mira: la fuente brota escondida en el seno de una peña, y cae, resbalándose gota a gota, por entre las verdes y flotantes hojas de las plantas que crecen al borde de su cuna. Aquellas gotas, que al desprenderse brillan como puntos de oro y suenan como las notas de un instrumento, se reúnen entre los céspedes y, susurrando, susurrando, con un ruido semejante al de las abejas que zumban en torno a las flores, se alejan por entre las arenas y forman un cauce, y luchan con los obstáculos que se oponen a su camino, y se repliegan sobre sí mismas, saltan, y huyen, y corren, unas veces, con risas; otras, con suspiros, hasta caer en un lago. En el lago caen con un rumor indescriptible. Lamentos, palabras, nombres, cantares, yo no sé lo que he oído en aquel rumor cuando me he sentado solo y febril sobre el peñasco a cuyos pies saltan las aguas de la fuente misteriosa para estancarse en una balsa profunda cuya inmóvil superficie apenas riza el viento de la tarde."
"Todo allí es grande. La soledad, con sus mil rumores desconocidos, vive en aquellos lugares y embriaga el espíritu en su inefable melancolía. En las plateadas hojas de los álamos, en los huecos de las peñas, en las ondas del agua, parece que nos hablan los invisibles espíritus de la naturaleza, que reconocen un hermano en el inmortal espíritu del hombre."
"Cuando al despuntar la mañana me veías tomar la ballesta y dirigirme al monte, no fue nunca para perderme entre sus matorrales en pos de la caza, no; iba a sentarme al borde de la fuente, a buscar en sus ondas... no sé qué, ¡una locura! El día en que saltó sobre ella mi Relámpago, creí haber visto brillar en su fondo una cosa extraña.., muy extraña..: los ojos de una mujer."
"Tal vez sería un rayo de sol que serpenteó fugitivo entre su espuma; tal vez sería una de esas flores que flotan entre las algas de su seno y cuyos cálices parecen esmeraldas...; no sé; yo creí ver una mirada que se clavó en la mía, una mirada que encendió en mi pecho un deseo absurdo, irrealizable: el de encontrar una persona con unos ojos como aquellos. En su busca fui un día y otro a aquel sitio."
"Por último, una tarde... yo me creí juguete de un sueño...; pero no, es verdad; la he hablado ya muchas veces como te hablo a ti ahora...; una tarde encontré sentada en mi puesto, y vestida con unas ropas que llegaban hasta las aguas y flotaban sobre su haz, una mujer hermosa sobre toda ponderación. Sus cabellos eran como el oro; sus pestañas brillaban como hilos de luz, y entre las pestañas volteaban inquietas unas pupilas que yo había visto..., sí, porque los ojos de aquella mujer eran los ojos que yo tenía clavados en la mente, unos ojos de un color imposible, unos ojos..."
-¡Verdes! -exclamó Iñigo con un acento de profundo terror e incorporándose de un golpe en su asiento.
Fernando lo miró a su vez como asombrado de que concluyese lo que iba a decir, y le preguntó con una mezcla de ansiedad y de alegría:
-¿La conoces?
-¡Oh, no! -dijo el montero-. ¡Líbreme Dios de conocerla! Pero mis padres, al prohibirme llegar hasta estos lugares, me dijeron mil veces que el espíritu, trasgo, demonio o mujer que habita en sus aguas tiene los ojos de ese color. Yo os conjuro por lo que más améis en la tierra a no volver a la fuente de los álamos. Un día u otro os alcanzará su venganza y expiaréis, muriendo, el delito de haber encenagado sus ondas.
-Por lo que más amo -murmuró el joven con una triste sonrisa.
-Sí -prosiguió el anciano-; por vuestros padres, por vuestros deudos, por las lágrimas de la que el cielo destina para vuestra esposa, por las de un servidor, que os ha visto nacer.
-¿Sabes tú lo que más amo en el mundo? ¿Sabes tú por qué daría yo el amor de mi padre, los besos de la que me dio la vida y todo el cariño que pueden atesorar todas las mujeres de la tierra? Por una mirada, por una sola mirada de esos ojos... ¡Mira cómo podré dejar yo de buscarlos!
Dijo Fernando estas palabras con tal acento, que la lágrima que temblaba en los párpados de Iñigo se resbaló silenciosa por su mejilla, mientras exclamó con acento sombrío:
-¡Cúmplase la voluntad del cielo!
III
-¿Quién eres tú? ¿Cuál es tu patria? ¿En dónde habitas? Yo vengo un día y otro en tu busca, y ni veo el corcel que te trae a estos lugares ni a los servidores que conducen tu litera. Rompe de una vez el misterioso velo en que te envuelves como en una noche profunda. Yo te amo, y, noble o villana, seré tuyo, tuyo siempre.
El sol había traspuesto la cumbre del monte; las sombras bajaban a grandes pasos por su falda; la brisa gemía entre los álamos de la fuente, y la niebla, elevándose poco a poco de la superficie del lago, comenzaba a envolver las rocas de su margen.
Sobre una de estas rocas, sobre la que parecía próxima a desplomarse en el fondo de las aguas, en cuya superficie se retrataba, temblando, el primogénito Almenar, de rodillas a los pies de su misteriosa amante, procuraba en vano arrancarle el secreto de su existencia.
Ella era hermosa, hermosa y pálida como una estatua de alabastro. Uno de los rizos caía sobre sus hombros, deslizándose entre los pliegues del velo como un rayo de sol que atraviesa las nubes, y en el cerco de sus pestañas rubias brillaban sus pupilas como dos esmeraldas sujetas en una joya de oro.
Cuando el joven acabó de hablarle, sus labios se removieron como para pronunciar algunas palabras; pero exhalaron un suspiro, un suspiro débil, doliente, como el de la ligera onda que empuja una brisa al morir entre los juncos.
-¡No me respondes! -exclamó Fernando al ver burlada su esperanza-. ¿Querrás que dé crédito a lo que de ti me han dicho? ¡Oh, no!... Háblame; yo quiero saber si me amas; yo quiero saber si puedo amarte, si eres una mujer...
-O un demonio... ¿Y si lo fuese?
El joven vaciló un instante; un sudor frío corrió por sus miembros; sus pupilas se dilataron al fijarse con más intensidad en las de aquella mujer, y fascinado por su brillo fosfórico, demente casi, exclamó en un arrebato de amor:
-Si lo fueses.:., te amaría..., te amaría como te amo ahora, como es mi destino amarte hasta más allá de esta vida, si hay algo más allá de ella.
-Fernando -dijo la hermosa entonces con una voz semejante a una música-, yo te amo más aún que tú me amas; yo, que desciendo hasta un mortal siendo un espíritu puro. No soy una mujer como las que existen en la tierra; soy una mujer digna de ti, que eres superior a los demás hombres. Yo vivo en el fondo de estas aguas, incorpórea como ellas, fugaz y transparente: hablo con sus rumores y ondulo con sus pliegues. Yo no castigo al que osa turbar la fuente donde moro; antes lo premio con mi amor, como a un mortal superior a las supersticiones del vulgo, como a un amante capaz de comprender mi caso extraño y misterioso.
Mientras ella hablaba así, el joven absorto en la contemplación de su fantástica hermosura, atraído como por una fuerza desconocida, se aproximaba más y más al borde de la roca. La mujer de los ojos verdes prosiguió así:
-¿Ves, ves el límpido fondo de este lago? ¿Ves esas plantas de largas y verdes hojas que se agitan en su fondo?... Ellas nos darán un lecho de esmeraldas y corales..., y yo..., yo te daré una felicidad sin nombre, esa felicidad que has soñado en tus horas de delirio y que no puede ofrecerte nadie... Ven; la niebla del lago flota sobre nuestras frentes como un pabellón de lino...; las ondas nos llaman con sus voces incomprensibles; el viento empieza entre los álamos sus himnos de amor; ven..., ven...
La noche comenzaba a extender sus sombras; la luna rielaba en la superficie del lago; la niebla se arremolinaba al soplo del aire, y los ojos verdes brillaban en la oscuridad como los fuegos fatuos que corren sobre el haz de las aguas infectas... "Ven, ven...". Estas palabras zumbaban en los oídos de Fernando como un conjuro. "Ven...", y la mujer misteriosa lo llamaba al borde del abismo donde estaba suspendida, y parecía ofrecerle un beso..., un beso...
Fernando dio un paso hacía ella..., otro..., y sintió unos brazos delgados y flexibles que se liaban a su cuello, y una sensación fría en sus labios ardorosos, un beso de nieve..., y vaciló..., y perdió pie, y cayó al agua con un rumor sordo y lúgubre.
Las aguas saltaron en chispas de luz y se cerraron sobre su cuerpo, y sus círculos de plata fueron ensanchándose, ensanchándose hasta expirar en las orillas.

martes, 16 de noviembre de 2010

Novecentismo

1. José Ortega y Gasset escribió el ensayo titulado La deshumanización del arte, donde reflexionaba sobre las características del arte de su época. Lee el enlace "La deshumanización del arte" y explica las características del nuevo arte.
En dicho ensayo Ortega explica que existen dos planos a la hora de analizar una obra de arte, uno sería el humano y, el otro, el de las ideas. En el primer caso, hablaríamos de la obra de arte como transmisora de sentimientos y pasiones de la vida. En el segundo caso, entenderíamos la obra de arte como forma de interpretar la realidad. Es decir, ya no se trata de transmitir emociones, sino de dar una visión de la realidad.
El nuevo arte parte, pues, de la relatividad de la realidad que conocemos, de la multiplicidad de interpretaciones posibles que pueden hacerse de una misma imagen, palabra, tacto, sonido, percibidos por los sentidos de cada individuo de una manera única.
De ahí la abstracción del cubismo o del expresionismo, que son visiones de la realidad según el artista. A causa de dicha abstracción o dificultad interpretativa, Ortega puede afirmar que el arte tiende a la deshumanización (se hace difícilmente entendible para el hombre, pierde su universalidad) y, en consecuencia, ya no se dirige a las masas (que ya no pueden entenderlo), sino a la minoría que sepa captar esta nueva forma de contemplar el arte, ya no como un reflejo de la realidad, sino como una forma de interpretarla.
2. Lee el enlace "Ortega y Gasset" y haz un resumen de la biografía del autor. Debes destacar las vivencias del mismo que más te hayan interesado.
José Ortega y Gasset pertenecía a una familia de la alta burguesía madrileña. Su padre era el director del suplemento literario del principal periódico de la época, El Imparcial, que pertenecía a la familia de su madre Dolores Gasset. En él publicaban los más famosos e influyentes literatos del momento. Este ambiente ayudó al pequeño Ortega y Gasset a familiariarse con el ambiente intelectual y político, y encontrar, así, su vocación: estudiar filosofía y construir una metafísica capaz de explicar el ser del hombre en el mundo.
Tras doctorarse en Filosofía por la Universidad Central de Madrid, estudió durante dos cursos en Alemania, cuyas corrientes le interesaban mucho.
En 1914, a la edad de treinta y un años escribe su primer libro Meditaciones del Quijote. En él Ortega ya presenta su interés por el hombre convivente y su iniciativa por abrir España al mundo ciéntifico. Por otro lado, establece el perspectivismo como método de aproximación a la verdad.
Considera el intelectual como el hombre que se afana en buscar la verdad, y cree que “el otro”, el que no la busca y se conforma, vive una vida falsa.
Para Ortega, la vida más que biología es biografía, historia, en sentido generacional, todo hombre está inmerso en un tiempo y un espacio que se expresan de acuerdo a las creencias vigentes en cada generación. De ahí su famosa frase “Yo soy yo y mis circunstancias”.
Según Ortega, las épocas en las que se cuestionan las creencias son épocas de crisis históricas. Y lo que definía a la crisis, según él era la rebelión de la masas. Esta masa a la que se refiere Ortega no es más que lo que hoy conocemos como la “sociedad del bienestar”:la gente, aburguesada, vivía mejor y se dedicaba a gozar de los lujos. La cara mala estaba según Ortega en el hecho de que el hombre-masa era como un niño mimado, que se creía con derecho a todo, que no apreciaba los adelantos científicos, y que de algún modo era un hombre-salvaje que creía vivir en la naturaleza, sin darse cuenta que estaba creando un mundo artificial y que se sentía satisfecho en su vulgaridad, sin idear nuevas forma de ser en el mundo. Según Ortega el intelectual nunca está satisfecho, siempre está en busca de algo mejor, todo lo contrario de lo que hacía el vulgar hombre-masa. El intelectual desea ser sí mismo, un hombre diferente a los demás, sin perjuicio de que pueda compartir con ellos gustos o valores. El intelectual es un hombre que deja expresarse a su vocación y que se esfuerza por alcanzarla.

3. ¿Cuáles son las características del Novecentismo? ¿Qué otro nombre recibe dicho movimiento?
- Se alejan del Modernismo hacia una expresión más sobria.
- Se alejan de los enfoques dramáticos del 98 hacia enfoques más rigurosos y serenos sobre el problema de España.
- Se preocupan por la solicidez intelectual, hay una intención de "pulcritud" y "selección" en sus obras, de ahí su gusto por la obra meditada, "bien hecha".

Dos de sus miembros más importantes son José Ortega y Gasset, en ensayo, y Juan Ramón Jiménez, en poesía.

Este movimiento también es conocido por el nombre de generación del 14.

4. Al Novecentismo pertenecen grandes autores, como Juan Ramón Jiménez, escoge uno de sus poemas, que encontrarás en el enlace "Poemas de Juan Ramón" y coméntalo. Para ello sigue el esquema siguiente:

Cielo

Te tenía olvidado,
cielo, y no eras
más que un vago existir de luz,
visto -sin nombre-
por mis cansados ojos indolentes.
Y aparecías entre las palabras
perezosas y desesperanzadas del viajero,
como en breves lagunas repetidas
de un paisaje de agua visto en sueños...

Hoy te he mirado lentamente,
y te has ido elevando hasta tu nombre.

Diario de un poeta recién casado, (1917)


            a) Resumen del contenido
El poema “Cielo” de Juan Ramón pretende ser un ejemplo de definición poética de dicho elemento. A la vez que representa el cielo nos habla de sus ojos indolentes, es decir, perezosos, insensibles, que no habían reparado hasta entonces en él. En el momento en que se hace consciente de su olvido y, por lo tanto, repara en el cielo se descubre la metáfora “breves lagunas repetidas”, “paisaje de agua visto en sueños”, que son la expresión poética y desnuda, conceptual y pura, del elemento “cielo”. Finaliza el poema con una alusión a su percatación del cielo con un verso que invita a elevar la mirada como lo ha hecho el mismo poeta.

            b) Tema del poema
 La definición poético-conceptual del cielo.

            c) Estructura y lenguaje
El poema está dividido en dos estrofas de nueve y dos versos respectivamente, predomina la rima asonante y el versículo. El ritmo se consigue a partir de una rima escondida en el interior de los versos: el final del primer verso, “olvidado”, rima a la mitad del tercero en “vago”. Luego siguen dos versos sin rima que rebosan musicalidad gracias a la aliteración “mis cansados ojos indolentes”.
En los siguientes cuatro versos riman “aparecías” con “repetidas” y “palabras” con “desesperanzadas” en una especie de cruz rítmica.
Finalmente en la segunda estrofa riman “mirado” con “elevando”.
El poeta mezcla arte menor con arte mayor, con versos de muy distintas medidas: 7, 4, 8, 5, 11, 11, 15, 11, 10, 9 y 11. Lo que demuestra que Juan Ramón no sigue ningún patrón métrico en este poema, sino que emplea total libertad creativa para la creación de estrofas nuevas.
El lenguaje es sencillo, pero a la vez transmisor de metáforas cargadas de esencia y significación, encaja perfectamente con el rigor y la búsqueda de la palabra exacta de los novecentistas.

            d) Comentario crítico
A partir del tema y análisis del poema, podemos inferir que se trata de poema de su llamada “etapa intelectual”, momento en el que el poeta inicia una evolución espiritual que le lleva a buscar la trascendencia, la eternidad contenidas en la belleza y depuración poéticas. Suprime la musicalidad y la ornamentación exagerada para adentrarse en lo puro, lo profundo, lo esencial.

La poesía de esta etapa refleja muy bien las características del arte nuevo apuntado por Ortega y Gasset.

Ejemplo 1: En mi opinión la poesía debería centrarse en el mundo de las ideas y buscar la inspiración en las cosas esenciales para recrear un mundo diferente al que estamos acostumbrados. No creo que sea necesario prescindir de la musicalidad, ya que el ritmo tiene un peso crucial en el poema, y la poesía es para leerse en voz alta.
Me siento en sintonía con esta forma de entender la poesía, la obra de arte como interpretación de la realidad, significa la creación de un lenguaje para la misma, de una expresión de la relatividad y originalidad del ser.
Sobre si el arte debe ser para masas o minorías, opino que la poesía gusta o no gusta, hay quien se siente atraído por ella y hay a quien no le agrada en absoluto. Y creo que hoy en día conviven en armonía una poesía más sencilla y popular, y otra más compleja y culta, sin que ello perjudique su calidad.
Sobre el papel del intelectual en nuestra sociedad y el uso de la poesía para luchar contra la vulgaridad y la banalidad, creo que estamos demasiado inmersos en el capitalismo y somos demasiado materialistas como para fijarnos una meta tan difícil y antihedonista o anticomercial. Sin embargo, estoy segura que habrá escritores que aún hoy en día quieren darse a conocer por sus ideas y su contribución en la evolución social. Y solo la crítica, a lo largo de los años, podrá hacernos conscientes de ello.

Esta opinión crítica es un EJEMPLO, ya que cuando se da una opinión crítica se pueden tomar muchos y diferentes caminos. Dar tu opinión es decir lo que piensas y se puede ser muy creativo a la hora de ponerse de un lado o de otro, al hacer alusión a temas relacionados, etc.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Taller de escritura: LA GUÍA TURÍSTICA por Alba Hernández, 3º de ESO A

LA MOLINA: PISTAS DE ESQUÍ.
Las pistas de esquí La Molina están situadas en el norte de Gerona.

HISTORIA
Esta estación está abierta desde 1908 , pero empezó a hacerse famosa en el año 1923. El primer remontador se puso en febrero del 1943. Más tarde se colocaron los primeros telesillas. Y en 1954 la primera telecabina; después se colocaron mas remontadores, telesillas y telecabinas. Las pistas han ido mejorando desde entonces.

ACTIVIDADES
- Esquí: durante todo el invierno.
- Buceo de altura: solo en invierno.
- Circuito vehículos 4x4: durante la temporada de esquí.
- Mushing: (trineo estirado por perros) durante el
invierno.
- Parque de aventuras: todo el año.
- Snow parks: en invierno.
- Más…

OTROS
Hay dos hoteles a pie de pista de 4 y 3 estrellas. Tiene 53 pistas: 13 verdes ,16 azules, 17 rojas, 7 negras. Las pistas están en muy buen estado. Para la gente a la que no le guste Esquiar tiene muchas más
actividades. Puedes pasear por el pueblecito que esta a 5 min. andando , ir a la bolera, puedes pedir que te den un masaje en el hotel.¡Hay miles de Actividades!

viernes, 15 de octubre de 2010

Taller de escritura: LA EXPOSICIÓN DIVULGATIVA, por alumnos de 4º de ESO del IES Sa Blanca Dona

Círculos extraños llamados "Agujeros negros"
Por Larisa Zsiga de 4º de ESO C
 

                   Un agujero negro es una región finita del espacio-tiempo provocada por una gran concentración de masa en su interior, con enorme aumento de la densidad, lo que genera un campo gravitatorio tal que ninguna partícula material, ni siquiera los fotones de luz, puede escapar de la dicha región.

                   Los agujeros negros se forman a partir de estrellas moribundas las cuales después de un proceso natural empiezan a acumular una enorme concentración de masa en un radio mínimo de manera que la velocidad de escape de esta estrella es mayor que la velocidad de la luz. A partir de esto la exestrella no permite que nada se escape de su campo gravitatorio, inclusive la luz no puede escapar de ella.

                  ¿Hay algún agujero negro cercano a la Tierra?
                  Los agujeros más cercanos descubiertos hasta ahora están a varios miles de años luz. Están tan lejos que no tienen ningún efecto en la Tierra ni en su medio. Parece que hay un agujero negro supermasivo en el centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea, a unos 27,000 años luz, pero al estar tan lejos no afecta a nuestro sistema solar.

                  En conclusión, son agujeros masivos pero sin embargo no afectan nuestra planeta.

El Cielo
Por Sheila Díaz de 4º de ESO A

La belleza de la naturaleza es como un tesoro para la vista humana. El cielo que tiene luz y oscuridad, las nubes que cambian las formas, aparecen y desaparecen pero solo están compuestas por el vapor de agua.


El cielo está lleno de colores. Al amanecer, la primera luz del alba es anaranjada, rojiza y poco a poco se aclara. La puesta de sol con su color amarillento. Las nubes que actúan como decoración del cielo tienen diferentes alturas, propiedades y nombres.

-Las nubes altas son aquellas que tienen la base a más de 6km de altura. Están construidas por cristales de hielo: Cirros, Cirro cúmulos y Cirrostratos.

-Las nubes medianas tienen la base entre 2 y 4 km de altura, entre 2 y 7 km en latitud medias, y entre 2 y 8 km en el trópico. Están constituidas por cristales y gotas de agua: Alto Cúmulos, Alto Status.

-Las nubes bajas tienen la base a unos 2 km de altura. Están compuestas por gotas de agua: Nimbes Status, Estratocúmulos y Estratos.

Algunas masas de aire que componen la atmósfera llevan entre sus componentes significativas cantidades de agua que obtuvieron a partir de la evaporación del agua de mar y de la tierra húmeda, juntándose así con partículas de polvo o ceniza que hay en el aire (núcleo de condensación).

Estas masas de aire cálido y húmedo tienden a elevarse cuando se topan con otra masa de aire frío y seco. Las masas de aire no se revuelven entre sí cuando chocan; están delimitadas y tienden a desplazarse hacía zonas de menor presión atmosférica. Al elevarse las masas de aire caliente se expanden al encontrar menor presión en la altura y de acuerdo con la ley de los gases ideales disminuye también su temperatura.

La Huelga
Por Laura Oliver de 4º de ESO A

La huelga o paro es la interrupción colectiva de la actividad laboral por parte de los trabajadores con el fin de reivindicar mejoras en las condiciones de trabajo o manifestarse contra recortes en los derechos sociales.

Hay tres tipos de huelga: la laboral,  que se refiere al derecho de los trabajadores; la de hambre, que es una forma de protestar no comiendo; y la revolucionaria, la que afecta a los cambios de gobierno.

Todos los trabajadores tienen derecho de huelga , que fue reconocido internacionalmente como un derecho esencial de los trabajadores constitutivo de la libertad sindical.

La huelga puede tener dos tipos de duración: la de periodo temporal en la que se recortan los horarios dos o tres días; y la de sin periodo de finalización, es decir,  de duración indeterminada.

El Hombre Árbol
Por Pablo Ballesteros de 4º de ESO B

Como su propio nombre indica es una persona con apariencia de árbol, no tiene forma de árbol sino que por todo su cuerpo le salen unas placas de la misma materia que la corteza del árbol y sus extremidades parecen ramas.

Estos seres, de los cuales no se conocen muchos casos, viven en Indonesia y esa apariencia es debida a la infección de una herida, pero con la añadidura de grandes deficiencias en el sistema inmunológico. Las extremidades se te pueden llegar ha hacer muy pesadas, lo que dificulta el movimiento.

A pesar de la rareza de la enfermedad tiene cura quirúrgica en la que se le extraen las mini-raíces que provocan las placas. Se puede llegar a estar en muy malas condiciones, muy cansado y enfermo. Actualmente solo se sabe de un caso en el que la operación resultase exitosa y ahora tiene un aspecto espectacular.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Algunas de las "Rimas" de Bécquer comentadas, para el examen de 4º de ESO

A continuación, se presentan algunos de los poemas de las Rimas de Bécquer. Están divididas por temas: la poesía, el amor, el desamor y la angustia vital.

Para Bécquer, la poesía es emoción y es belleza, está en el ambiente, en la naturaleza y en la mujer, la mujer es poesía en movimiento (el hombre representa lo racional y la mujer lo emocional). Además, la poesía existe independientemente del poeta y el poeta intenta expresar las emociones con palabras, por lo que la poesía se convierte en la traducción de una emoción, la explicación en palabras de esa emoción. Para él es esencial la búsqueda de la belleza a la hora de expresar las emociones.

El amor y el desamor son poesía, son emociones y se expresan a través de imágines y palabras sugerentes.

La angustia vital es otro de sus temas, expresa la desazón típicamente romántica. Como en el Werther de Goethe, libro en el cual el protagonista sufre un amor no correspondido y se suicida. Los románticos viven intensamente las emociones humanas, hasta el punto de la desesperación en las emociones negativas y la felicidad absoluta en las positivas.

Veamos algunos ejemplos:


POEMAS SOBRE LA POESÍA:
IV
No digáis que agotado su tesoro,
de asuntos falta, enmudeció la lira;
podrá no haber poetas; pero siempre
habrá poesía.
(En esta estrofa el poeta nos explica que la poesía es independiente del poeta, existe más allá del ser humano y por lo tanto auqneu no haya poetas puede seguir habiendo poesía, es un sentimiento o emoción que nos rodea aunque nadie hable de ella)
Mientras las ondas de la luz al beso
palpiten encendidas,
mientras el sol las desgarradas nubes
de fuego y oro vista,
mientras el aire en su regazo lleve
perfumes y armonías,
mientras haya en el mundo primavera,
¡habrá poesía!
(Aquí vemos la identificación entre naturaleza y poesía, la luz que ilumina un beso, el sol reflejado en las nubes, un olor en el aire, la primavera son imégenes poéticas, son poesía en sí mismas)
Mientras la humana ciencia no descubra
las fuentes de la vida,
y en el mar o en el cielo haya un abismo
que al cálculo resista,
mientras la humanidad siempre avanzando
no sepa a do camina,
mientras haya un misterio para el hombre,
¡habrá poesía!
(Aquí el poeta identifica lo misterioso con la poesía, esto es típicamente romántico. Mientras haya una incógnita o un misterio para el hombre habrá poesía, porque lo misterioso es poesía)
Mientras se sienta que se ríe el alma,
sin que los labios rían;
mientras se llore, sin que el llanto acuda
a nublar la pupila;
mientras el corazón y la cabeza
batallando prosigan,
mientras haya esperanzas y recuerdos,
¡habrá poesía!
(Aquí el poeta nos está diciendo que mientras haya emociones habrá poesía, porque la poesía es emoción)
Mientras haya unos ojos que reflejen
los ojos que los miran,
mientras responda el labio suspirando
al labio que suspira,
mientras sentirse puedan en un beso
dos almas confundidas,
mientras exista una mujer hermosa,
¡habrá poesía!
(Y finalmente identifica la poesía con el "amor", el sentimiento más sublime, la comunicación máxima entre dos personas, que también es poesía)
  
XI
-Yo soy ardiente, yo soy morena,
yo soy el símbolo de la pasión,
de ansia de goces mi alma está llena.
¿A mí me buscas?
-No es a ti; no.
-Mi frente es pálida, mis trenzas de oro,
puedo brindarte dichas sin fin.
Yo de ternura guardo un tesoro.
¿A mí me llamas?
-No; no es a ti.
-Yo soy un sueño, un imposible,
vano fantasma de niebla y luz;
soy incorpórea, soy intangible:
No puedo amarte.
-¡Oh, ven; ven tú!
(En este poema el poeta dialoga con tres interlocutores diferentes, en el primer caso tiene a la mujer morena, símbolo del amor carnal; en el segundo caso tiene a la mujer rubia, símbolo del amor recatado y tierno, maternal; en último lugar, su interlocutor es un "sueño", un "imposible", un "fantasma", no se puede tocar. El poeta elige a este último interlocutor, porque busca lo sobrenatural, lo maravilloso, lo extraordinario, no se conforma con lo vulgar o lo que se puede tocar. Es típicamente romántica la búsqueda de lo sobrenatural y misterioso o de lo que no se puede tener, de lo prohibido, por ejemplo.)

XXI
¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¡Que es poesía!, Y tú me lo preguntas?
Poesía... eres tú.
(En este poema se habla del amor y de la poesía a la vez. Son dos enamorados el uno frente al otro y la poesía se identifica con esa emoción que les une, pero sobre todo hay que destacar que el poeta identifica la poesía con la amada. Estamos ante esta relación romántica entre la mujer y lo poético.)


POEMAS SOBRE EL AMOR:

XVII
Hoy la tierra y los cielos me sonríen,
hoy llega al fondo de mi alma el sol,
hoy la he visto..., la he visto y me ha mirado....
¡hoy creo en Dios!
(El amor del enamorado frente a la amada es tan grande que roza lo divino, vemos aquí la exageración del amor romántico.)

XXIX
Sobre la falda tenía
el libro abierto,
en mi mejilla tocaban
sus rizos negros:
no veíamos las letras
ninguno, creo,
y, sin embargo, guardábamos
hondo silencio.
(En esta primera estrofa destaca la enorme emoción que embarga a los enamorados)
¿Cuánto duró? Ni aun entonces
pude saberlo.
Sólo se que no se oía
más que el aliento,
que apresurado escapaba
del labio seco.
Sólo sé que nos volvimos
los dos a un tiempo
y nuestros ojos se hallaron
y sonó un beso.
(...)
(su amor se materializa en ese beso que es símbolo del amor)
Creación de Dante era el libro,
era su Infierno.
Cuando a él bajamos los ojos
yo dije trémulo:
¿Comprendes ya que un poema
cabe en un verso?
Y ella respondió encendida:
¡Ya lo comprendo!
(Para ellos "un poema cabe en un verso" porque ante la emoción sobran las palabras. Del mismo modo, para expresar la poesía sobran las palabras, la poesía nos rodea)


POEMA SOBRE EL DESAMOR:

XXX
Asomaba a sus ojos una lágrima
y a mi labio una frase de perdón;
habló el orgullo y se enjugo su llanto
y la frase en mis labios expiró.
Yo voy por un camino: ella, por otro;
pero al pensar en nuestro mutuo amor,
yo digo aún, ¿por qué callé aquel día?
Y ella dirá, ,¿por qué no lloré yo?
(Vemos el sentimiento del arrepentimiento)

POEMA SOBRE EL DOLOR PROFUNDO Y LA ANGUSTIA:

LX
Mi vida es un erial,
flor que toco se deshoja;
que en mi camino fatal
alguien va sembrando el mal
para que yo lo recoja.
(La angustia es típica del romanticismo. El poeta romántico es un proscrito, vaga al márgen de la sociedad, entiende a su manera el mundo, fluye con la naturaleza y los sentimientos, poseído por las emociones más radicales y pasionales.)

POR LO TANTO, EL ROMANTICISMO SE CARACTERIZA POR:
-Identificación del poeta con la naturaleza.
-Intensificación de las pasiones humanas y exageración de las emociones.
-Exaltación del amor, del desamor y de la mujer.
-Búsqueda de lo misterioso y de la evasión hacia el interior del poeta.

jueves, 7 de octubre de 2010

Taller de escritura: LA BIOGRAFÍA, por alumnos de 3º de ESO A del IES Sa Blanca Dona.

Una biografía: Ana Ferrer, por Raquel Bejarano, 3º A
Voy a redactar la biografía de una chica a la que aprecio muchísimo como gran persona que ella es, como increíble amiga y como espectacular jugadora de balonmano, Ana Ferrer. Quizás no la conozcáis como a Messi, ni se hable tanto de ella comode Cristiano Ronaldo o de algún otro, pero Ana Ferrer es mucho más que ellos.

Ana nació el 31 de marzo del 1990 en Ibiza. Durante su infancia se divirtió y aprendió mucho con sus padres y hermanos hasta que con 3 años empezó el cole en Sa Real, donde también estudió primaria.


En su adolescencia, Ana estudiaba en el instituto Es Mestral y a pasar de ir muy bien en los estudios le apasionaba el balonmano, deporte que practicaba todos los días con su equipo, el HC. Puchi. En 2008, Ana y su equipo lograron quedar campeonas de España tras una disputada final. Deportivamente, este fue uno de los mejores momentos de su vida junto con la esperada llamada de la Selc. Española de balonmano para formar parte de su plantilla en el año 2003. Desde esa fecha Ana acude cada año a los partidos representando al país, donde ya ha logrado el 5º y 10º puesto en diferentes mundiales.


Acabó el bachillerato en 2008 y tuvo que dejar la isla para poder hacer una carrera. Acudió a Madrid donde estudia enfermería.
A pesar de que Ana sigue jugando en la selección también lo hace en el BM Alcobendas, equipo de la capital.
Ella ya es una chica adulta, ya que tiene 20 años, pero se considera una niña. Ha recorrido toda España y ha ido a diferentes partes de Europa. A Ana le gustaría poder volver a Ibiza, por eso viene siempre que puede y se lo pasa genial con sus amigos.
Ana seguirá luchando y conseguirá todos sus proyectos, le deseo mucha suerte.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Resumen de tres leyendas de Bécquer, por alumnos de 4º de ESO del IES Sa Blanca Dona


Resumen de EL RAYO DE LUNA, por Celia Toledo, 4º de ESO C.

Se trata de un poeta noble llamado Manrique, el cual tiene imaginaciones no propias de un personaje normal, se podría decir que estaba un poco loco.

Manrique amaba la soledad, tanto que deseaba no tener sombra. Una noche de luna muy blanca y visible, Manrique se adentró en las ruinas de los Templarios y, de repente, vio un vestido de color blanco que se deslizaba por ahí, a Manrique le gustaban mucho las mujeres, entonces, decidió seguirla para poder encontrarla. La perdió, pero él no se cansaba nunca de buscarla, aunque no la encontrase.

Siguió caminando por el barrio de San Juan, cuando vio una luz roja reflejada en una pared negra, esa luz venía de la casa de enfrente. Manrique se pensaba que aquella era la casa de la mujer a la que tanto perseguía, pero descubrió que no. Estaba tan loco que escuchaba pasos donde no los había, sentía voces, etc. Describía a la mujer sin conocerla.

Volvió a buscarla y, al final, se dio cuenta de que el vestido blanco que siempre veía de la mujer era un rayo de luna. Al decubrir eso, Manrique se puso muy triste y ya no quería hablar con nadie, escuchar a nadie ni hacer nada.

Resumen de EL RAYO DE LUNA, por Noelia Ramón, Tania Torres y Marc Ventura, de 4º de ESO A.

La  leyenda nos cuenta la vida de un hombre, Manrique, que era un noble muy encerrado en sí mismo que apreciaba  mucho la soledad. Amaba la  poesía, se puede decir que casi había nacido para soñar el amor  y por ello su carácter solitario que  le permitía pensar y poder estimular su mente.

Era una noche cálida de verano con una luna blanca y serena. En el fondo de las sombras vio agitarse una cosa blanca que flotó un momento y desapareció en la oscuridad. Manrique creyó que era  una mujer  que se dirigía al monasterio de los Templarios,  la siguió e intentó alcanzarla y hablar con ella, pero a pesar de todos sus intentos no lo consiguió, hasta que llegó a la que él supuso que era su casa. Pero cuando tocó la puerta y preguntó que quién vivía allí, la persona que le abrió le dijo que era la casa de Alonso de Valdecuellos que era el montero mayor del rey y que vivía solo.

Pasado un tiempo volvió a verla desde su balcón y la volvió a seguir pero mucho más de cerca y así pudo darse cuenta de que lo que veía era un rayo de luna y no la mujer de la que él, sin conocerla, se había enamorado locamente, a la que le daba voz el viento que chocaba contra los árboles. Esto llevó a nuestro protagonista a una gran melancolía y a pensar que la vida era un engaño y el amor era un simple rayo de luna.






Resumen de EL MONTE DE LAS ÁNIMAS, por María Haro, 4º de ESO A.

El relato cuenta la historia de una familia que se fue de cacería al Monte de las Ánimas el día de los difuntos, donde Alonso le contó a Beatriz ( hijos de los condes de Borges y de Alcudiel ) el motivo de por qué el monte se denominaba de esa forma y el por qué se tenían que ir pronto de aquel lugar.

Narró la leyenda, la cual dice lo siguiente:

El rey hizo venir a los templarios para defender Soria por la parte del puente; los nobles de Castilla se sintieron ofendidos por este hecho y nació un odio entre ellos. Los de Castilla tenían pensada una caza en grupo en el coto, aunque los templarios se lo prohibían. La caza se llevó a cabo, pero no murieron bestias sino los enfrentados. Se enterraron a todos junto a la capilla que se encontraba en el monte. Desde entonces dicen que en la noche de los difuntos se oye la campana de la capilla y las ánimas de los de allí enterrados corren como en una cacería.

Cuando llegaron a casa, el chico le quiso regalar a ella una joya para que se acordara de él cuando se fuera y ella la aceptó. Él quería que ella también le regalara algo y la chica le quería dejar como recuerdo una banda azul, pero la perdió en el monte. El chico se armó de valor y se acercó a aquel lugar. Durante toda la noche Bea escuchó ruidos escalofriantes y terroríficos cerca de su habitación. Veía bultos que se movían en todas las direcciones. De repente, escuchó que se movía un mueble de su dormitorio. Se tapó con las sábanas todo el cuerpo y así pasó toda la noche. Cuando se levantó de la cama al amanecer, se fijó en el mueble que se movió y vio en él sangrienta y desgarrada la banda azul. Alonso había muerto devorado por los lobos.

Pasado un tiempo contó un cazador, que pasó en el monte una noche antes de morir, que vio levantarse a los esqueletos enterrados allí perseguir a una mujer que daba vueltas alrededor de la tumba de Alonso, sepultado en ese lugar.



Resumen de EL MONTE DE LAS ÁNIMAS, por Adnan Feddoul y Zakareae Tebbal, de 4º de ESO A.

La historia transcurre en un monte llamado Monte de las Ánimas, el día de los Difuntos. Unos cazadores se iban de expedición, pero regresaron, ya que era 1 de noviembre, día de Todos los Santos, justo antes de la terrible fecha. Entre ellos iban Beatriz y Alonso, hijos de los condes de Borges y de Alcudiel, con sus padres y pajes, montados a caballo, para ir de cazería.

Alonso, que era cazador, empiezó a contar una leyenda, la del Monte de las Ánimas. Al parecer, a este monte que llamaban de las ánimas pertenecía a los Templarios, que eran guerreros y religiosos a la vez. Cuando los árabes fueron expulsados de Soria, el Rey hizo venir a los Templarios para defender la ciudad, lo que ofendió a los nobles guerreros de Castilla. Entonces, se inició una lucha entre los dos grupos, hasta que el Rey dio fin a la batalla; el monte fue abandonado y en la capilla de los religiosos se enterraron los cuerpos de unos y otros. Desde entonces, cuando llega la noche de los difuntos corre la leyenda de que las ánimas de los muertos corren junto con todos los animales del monte, muertos de miedo y sin que nadie quiera permanecer ahí por esta fecha.

Cuando llegaron a casa de los condes, se separaron y Alonso le regaló un joya a Beatriz, ella le explicó que aceptar un regalo suyo podía comprometer su voluntad y entonces Alonso le contó que era el día de todos los santos y que por lo tanto, un día de celebración para todos. Ella, sin decir nada, aceptó el regalo y él le pidió alguna cosa suya a cambio. Beatriz estuvo de acuerdo y le dijo que en el monte de las ánimas perdió la banda azul que llevaba en la cacería, y que justamente quería regalársela. Alonso, aún sintiéndose capaz de luchar contra los lobos, no era lo suficientemente valiente como para ir de noche al monte y buscar la banda azul. Pero, con la sonrisa de Beatriz, se levantó, y muerto de miedo se dirigió hacia el monte.

Pasaron las horas hasta llegar la media noche y Beatriz no podía dormir, se levantó a rezar creyendo oír su nombre cuando sólo era el viento, quedó asustada y con insomnio, oyendo las campanas de la ciudad de Soria, hasta que llegó el amanecer. Cuando se levantó y estaba a punto de reírse de ella misma por haberse asustado tanto la noche anterior, vio su banda azul rota y ensangrentada en su mesilla de noche. Beatriz quedó paralizada, cuando vinieron sus sirvientes para avisarla que Alonso había sido devorado por los lobos del monte, la encontraron muerta de miedo.

Dicen que después de este suceso, un cazador logró estar una noche dentro del monte de las ánimas, y que antes de morir pudo narrar que vio los esqueletos de los antiguos Templarios y de los nobles sorianos enterrados en la capilla, y además, pudo ver también como una mujer desmelenada y con los pies ensangrentados daba vueltas alrededor de la tumba de Alonso.



Resumen de MAESE PÉREZ EL ORGANISTA, por Pablo Ballesteros, 4º de ESO A.

Esta leyenda nos sitúa en la noche de la misa del gallo, se nos habla de un buen organista que a pesar de sus problemas de vista tenía una habilidad divina.
             
En la Misa del Gallo del año siguiente estaba previsto que Maese Pérez tocase el órgano, pero al comienzo de la misa se dijo que este estaba enfermo. Entonces, apareció. El último de sus dias quería pasarlo junto a su órgano, justo después del ofertorio se oyó un ruido, provinente del órgano y se hizo el silencio, Maese Pérez había muerto.
             
 Al año siguiente, en la misma noche en la que murió Maese Pérez se iba a ofrecer la misa de todos los años, en honor de este no se iba a tocar el preciado instrumento del hombre y al final se tocó. Dos años después de la muerte del organista, ese año, la persona que iba a tocar el órgano era la hija de Maese Pérez, tras el poco éxito del año pasado, pero durante la misa se oyó un grito, se vio  como la muchacha se alejaba del órgano pero este seguia sonando, era el alma de Maese Pérez.


Resumen de MAESE PÉREZ EL ORGANISTA, por Karim Laiti, 4º de ESO B.

El título de esta leyenda cuenta que, en Sevilla, había un hombre llamado maese Pérez, el mejor organista jamás visto. Él tocaba el órgano en una iglesia. Dice la leyenda que con su música llegaba al alma de los creyentes que iban a esa iglesia, la gente decía que su música era para los ángeles, lo cual le gustaba a todo el mundo.

El libro empieza describiendo a todos los personajes que se agolpan a la salida de la Iglesia de Santa Inés. Todo el mundo conoce a M. Pérez y habla de él diciendo que es el mejor organista del mundo. Todos esperaban la llegada de la Nochebuena, ya que la gente quería que llegase la hora de la misa para oírle tocar.

Llegó la Nochebuena y la hora de la misa, pero maese Pérez no apareció. La gente, inquieta, gritaba y abucheaba, hasta que un familiar del artista entró por la puerta de la iglesia y les dijo que M. Pérez se encontraba mal.

La gente que asistió a la misa, dio por hecho que el artista no iba a formar parte de la celebración. Cuando menos se lo esperaban, apareció junto a la puerta el amado maese Pérez, medio pálido y a punto de caerse al suelo, se dirigió hacia el órgano y tocó sus angélicas canciones, aquellas canciones llenaban de alegría a los creyentes de esa iglesia.

Toda la sala escuchaba entretenidamente su agradable música, cuando, de repente, dejó de sonar el órgano, el organista maese Pérez había muerto.

Un año más tarde, en ese mismo día, los fieles se agolpaban a la salida de la iglesia de Santa Inés. Nadie se había atrevido a suplir a maese Pérez, sólo un organista envidioso y con malas pintas. La gente le rechazaba, pero él estaba decidido a todo en esa misa.

En el momento cumbre de la misa, el órgano empezó a oírse y era una música celestial y angelical, que recordaba a la de maese Pérez, no una música fea y horrorosa como todos los fieles esperaban. El organista se atribuyó esa composición aunque la mayoría no creía que él fuera capaz de hacer eso.

Al cabo de dos años, estaba la hija de maese Pérez cerca del órgano y este empezó a sonar solo, sin que nadie lo tocara. Todo el mundo quedó asombrado. Y de ese modo siguió sonando durante años, deleitando con su música celeste, hasta que el tiempo lo dejo inutilizable. Y cuando trajeron un órgano nuevo para sustituirlo, el alma del organista no volvió nunca más a tocar.

La  leyenda nos cuenta la vida de un hombre, Manrique, que era un noble muy encerrado en sí mismo que apreciaba  mucho la soledad. Amaba la  poesía, se puede decir que casi había nacido para soñar el amor  y, por ello, su carácter solitario que  le permitía pensar y poder remover su mente.

Una noche cálida de verano con una luna blanca y serena. En el fondo de las sombras vio agitarse una cosa blanca que flotó un momento y desapareció en la oscuridad . Manrique creyó que era  una mujer  que se dirigía al monasterio de los Templarios,  la siguió e intentó alcanzarla y hablar con ella, pero a pesar de todos sus intentos no lo consiguió, hasta que llegó a la que él supuso que era su casa. Pero cuando tocó la puerta y preguntó que quién vivía allí, la persona que le abrió le dijo que era la casa de Alonso de Valdecuellos que era el montero mayor del rey y que vivía solo.

Pasado un tiempo, volvió a verla desde su balcón y la volvió a seguir pero mucho más de cerca y así pudo darse cuenta de que lo que veía era un rayo de luna, no la mujer de la que él, sin conocerla, se había enamorado locamente, a la que daba voz el viento que chocaba contra los árboles. Esto llevó a nuestro protagonista a una gran melancolía y a pensar que la vida era un engaño y el amor era un simple rayo de luna.